Mí colección

martes, 4 de marzo de 2014

Café-Bar El Banderín

Me perdonarán el desorden con los espacios entre párrafo y párrafo, pero Blogger me vuelve loco. Luego de dos horas intentándolo no lo logré cuadrar.

Esta es la dirección del lugar en Buenos Aires. Guardia Vieja 3601, esquina con la calle Billinghurst. 



Este trabajó lo hice para el Diario La Opinión de Cúcuta, en Buenos Aires, al año pasado, cuando fui a cubrir el partido Argentina-Colombia, de las eliminatorias a Brasil 2014. Las fotos son todas de mi propiedad.

El Café-Bar El Banderín, ubicado en la intersección de las calles Billinghurst y Barrio Viejo, en el barrio Almagro, en Buenos Aires, es un lugar que habla por sí solo. 



Fundado por Don Justo Riesco, un antiquísimo portón de madera abre el local a un mundo que gira alrededor de una pelota: ‘La Pecosa’. De sus paredes, como en cualquier casa familiar,  cuelgan cientos de recuerdos de más de 90 años de historia. Abierto en 1923, en una clásica casa bonaerense, el negocio comenzó en realidad siendo bar por una entrada y tienda de barrio por otra.
Llamado El Asturiano, funcionó con ese nombre hasta principios de los sesentas, cuando pasó a llamarse El Banderín. Don Justo, cansado de laborar, le dio paso a su hijo Mario, para que lo atendiera y se pusiera al tanto del negocio.
Mario, quien no quería seguir estudiando, comenzó así su trabajo. La creciente clientela de hinchas de fútbol hizo que el lugar se convirtiera pronto en epicentro de tertulias alrededor del deporte más hermoso del mundo. Souvenirs de equipos, en especial banderines, terminaron por darle la identidad futbolística que hoy tiene el negocio, el mismo que nunca estuvo pensado paras ser el obligado refugio de aficionados que es hoy.
Los primeros banderines fueron enviados por amigos de Mario emigrados al Viejo Continente, específicamente a Austria y España. Con el paso de los años esto se volvió una costumbre y el café-bar comenzó a recibir regalos de todas partes del globo terráqueo.
Medio siglo después, en las cuatro esquinas de esta tradicional casa porteña, cuelgan más de 500 banderines. Otros 600 están guardados para facilitar una rotación que hace imposible que un equipo repita el honor de ser exhibido en las paredes de este café-bar.
Silvio (Es el que se ríe a mano izquierda en la foto que viene), quien atiende el lugar hoy en día, es el nieto de Justo. Mario, su padre y quien lo administró hasta su retiro por recientes problemas de salud, fue quien lo saturó con tanto fútbol. Por tal razón, su hijo Silvio no es tan fanático como podían ser su padre o su abuelo, que daban la vida por River Plate. Su sueño, es que su hijo sea quien se quede con el lugar, lo que daría paso a una cuarta generación de propietarios. 





Pero más que un café, un bar o un negocio comercial, El Banderín es una tradición familiar, un punto de encuentro para viejos conocidos, una caja de recuerdos, un lugar donde no se juega fútbol, pero donde se vive, se siente, se respira.


Piezas de colección

Cuando le pedí el favor a Silvio de que me mostrara los mejores banderines, él, muy atento y orgulloso de la costumbre familiar, salió de la barra y dedicó unos minutos de su trabajo para contarme las historias que más recuerda, pues a pesar de que sabe muchos detalles sobre el lugar, hay cosas que no tiene en su mente.

Para empezar, me enseñó los banderines austriacos que le mandó el amigo de su padre. No son muy conocidos, es verdad, como sí lo son los que me mostró exhibidos en dos cuadros, cada uno con 6 banderines de la Liga española, entre los cuales están el Atlético de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Elche, Espanyol, Celta y Athletic de Bilbao.

“Debés ser colombiano ché, vení”, me dice al reconocer mi acento extranjero, para luego mostrarme los banderines del Cali, Junior, Millonarios, América, Nacional, Pasto Medellín, Sporting de Barranquilla, Bucaramanga, Cali y Once Caldas, pero no el del Cúcuta Deportivo, el gran ausente de su colección.




Se lo quise prometer, pero en mi vida he visto pocos. Los pocos que hay, obviamente de colección, no se venden ni se cambian. Los de los equipos de Colombia le fueron enviados por un colombiano que estuvo en su café hace algún tiempo.

También me mostró los más raros. Uno, es de un equipo de Israel. Los otros dos más curiosos, son unos de Boca y River que le enviaron desde Rusia, hechos en ese idioma. Lo particular de esta colección, es que ningún banderín de los que está exhibido fue comprado. Todos son productos oficiales que han llegado provenientes de los clubes.




Cinco camisetas en la esquina del bar

“La de Claudio Pol Caniggia, del mundial USA 94. Con esta puesta, anotó un gol a Nigeria. “El Cani se la trajo a mi papá. Está firmada con dedicatoria. No te imaginás la locura de mi viejo”, dice orgulloso Silvio.

La Quilmes de River Plate se la hizo llegar el equipo campeón de River, en 1999. Está firmada por todos los jugadores y dice “De El último campeón del siglo... Para El Banderín”.

La Peugeot de River Plate. Esta tiene historia. Es la camiseta que usó Daniel Alberto Passarella en el penúltimo partido que jugó con el equipo millonario. “El ídolo de mi viejo era Daniel. Él se acercó y le trajo este recuerdo firmado y con una pequeña leyenda que dice Para Mario, con éxitos: Daniel Alberto Pasarella 08/10/09. No creés lo que eso fue en mi casa”.
La de Boca, de Philippe, dice Silvio, “es un simple recuerdo”. Un jugador de equipo xeneize, que solo jugó unos partidos y se fue, la trajo firmada por varios jugadores. Luego, fue a Huracán, a Suiza y se perdió en el fútbol.
Siguen y seguirán llegando recuerdos


La idea, es que el lugar continúe de generación en generación. Al fin y al cabo, Don Justo, antes de morir en 1991, firmó documentos para que la cuadra donde está el lugar no pueda ser alterada por la construcción de edificios.
Los banderines y recuerdos seguirán llegando y el éxito del negocio está garantizado. Después de 90 años en el mercado, es un referente de los cafés de la ciudad.

Ahora, todo depende de Agustín, bisnieto de Justo. Hoy en día tiene 13 años y ya piensa con quedarse con el lugar. “Lo más seguro es que eso siga por siempre. Es un orgullo de la familia, del barrio”, concluye Silvio.










El camino es largo

El Cúcuta Deportivo sumó, frente al Real Cartagena, su tercera victoria consecutiva en el Torneo Postobón. En siete fechas jugadas, el cuadro dirigido por Héctor Estrada lleva 10 puntos y está situado en la novena casilla de la tabla de posiciones. 

Luego de un arranque nefasto, en el que solo sumó una unidad en cuatro partidos, el equipo se sacudió, empezó a ganar y a mostrar un cambio radical comparado con el arranque del campeonato. 

Lo que más nos alegró a los hinchas rojinegros no fueron los tres puntos, sino los destellos de buen fútbol mostrados a ratos por el conjunto motilón. Aunque se cometieron errores en defensa, que deberán corregirse lo más pronto posible, el once fronterizo mostró que, con sacrificio, trabajo y mucha dedicación, tendrá con qué pelear un cupo en la A para el año 2015. 


Foto tomada de Internet

Como siempre digo, y como lo dije en las fechas en las que Cúcuta no sumaba, con estos triunfos no debemos creernos los mejores, así como con las derrotas no debemos sentirnos los peores. 

El fútbol, y en especial este Torneo Postobón, es muy cambiante y el resultado que vale es el de la final en el último mes del año. Por lo tanto, hay que ser prudentes a la hora de ser triunfalistas o negativos con el equipo.

Recuerdo el año pasado, cuando por esta fecha éramos líderes invictos del campeonato con seis partidos jugados y todos nos ilusionabamos con el título. A partir de la fecha 7, en la que Cúcuta perdió con Millonarios 2-1 en Bogotá, todo se derrumbó y empezó el declive que nos llevó a la segunda categoría o como lo llamamos en Colombia al nefasto y temible infierno de la B.

Con esto, solo quiero demostrar que el torneo es largo y que aun falta mucho por recorrer, por lo que directivos, jugadores, cuerpo técnico e hinchas debemos ser cautelosos a la hora de festejar para no volvernos a estrellar como nos ha pasado tanto en los últimos años.

Claro, todos podemos celebrar a rabiar (yo también lo hice). Pero a partir de hoy, solo hay que pasar la página y pensar en lo que viene. El 3-1 al Cartagena ya es historia, de eso no hay duda.

Ahora, la obligación de los jugadores será mantener el nivel de juego. Y la de los hinchas, llenar el General Santander en los dos partidos consecutivos que tenemos de local y demostrarle al equipo que todos estamos ilusionados y dispuestos a dejar la vida, cada cual desde su parte, para conseguir el anhelado regreso a la categoría de privilegio del fútbol profesional colombiano.



viernes, 7 de febrero de 2014

Camisas del fútbol colombiano en 2014

Este año, quedó demostrado que las camisetas del fútbol profesional colombiano son un buen negocio para los clubes más populares del país. Por fin, pues en los años anteriores no era así, varios de los equipos se preocuparon por este tema y organizaron sendas noches de gala para presentar la indumentaria de sus equipos para este 2014. 

Las grandes marcas como Nike, Adidas, Puma y Umbro se lucieron con estos eventos y dejaron ver que, con un buen mercadeo y con mucha publicidad, es posible obtener buena plata proveniente de la venta de camisetas de fútbol, como lo hacen en las principales ligas del mundo.

La llegada de Macron, a la segunda división del fútbol colombiano, con el Cúcuta Deportivo y Real Cartagena, abre la puerta a nuevas marcas que antes no pensaban en llegar al mercado del país. Sin duda, la entrada de un grande del negocio de casacas de fútbol, como lo es Nike, abre nuevos horizontes en este tema y los resultados se están empezando a ver. 

Aunque hay camisas lindas y clásicas, otros diseños menos bonitos, atiborrados de publicidad, debido a la necesidad de los equipos, aparecen también dentro de las prendas para este 2014. 

Estas son las 18 camisetas hasta ahora usadas por los equipos del FPC en lo que va corrido del año. Umbro es la marca con más equipos (Deportivo Cali, Atlético Junior y Santa Fe). 

Nike (Estados Unidos) (1)
Adidas (Alemania) (1)
Puma (Alemania) (1)
FSS (Bogotá, Colombia) (1)
Keuka (México) (1)
Geus (Boyacá, Colombia) (1)
Vera Lima (Bucaramanga, Colombia) (1)
Walon (Perú) (1)
Umbro (Inglaterra) (3)
Sheffy (Ibagué, Colombia) (2)
Mitre (Inglaterra) (1)
Joma (España) (1)
Kimo (Bogotá, Colombia) (1)
Deporte Total (Colombia) (1)
Margo's (Colombia) (1)

¿Cuál es la más bonita? ¿Cúal es la más fea?

Juzguen ustedes. 

(TODAS LAS FOTOS SON TOMADAS DE INTERNET. NINGUNA FOTO ES MÍA)

Alianza Petrolera (Vera Lima)

Atlético Huila (Sheffy)

Atlético Junior (Umbro)

Atlético Nacional (Nike)
 Boyacá Chicó (Geus)

Deportes Tolima (Mitre)

Deportivo Cali (Umbro)

Deportivo Pasto (Keuka)

Envigado (Margo's)

 Fortaleza (FSS)

Independiente Medellín (Puma)

Independiente Santa Fe (Umbro)

 Itagüí (Sheffy)
La Equidad (Kimo)

 Millonarios (Adidas)

 Once Caldas (Joma)

Patriotas (Walon)
  
Uniautonoma (Deporte Total)

Algunas de las camisas de la B

América de Cali (Adidas)

 Barranquilla F.C. (Umbro)

Cortuluá (Kimo)

Cúcuta Deportivo (Kiwi Sport)

Expreso Rojo (Attle)

Llaneros (Kimo)

Pereira (Kimo)

Quindío (Keuka)

Real Cartagena (Macron)

Unión Magdalena (FSS)

Universitario de Popayán (Keuka)

miércoles, 29 de enero de 2014

Charla de fútbol con el utilero del Cúcuta Deportivo


Nota publicada en el Diario La Opinión el domingo 14 de abril del 2013

Este es el link de la nota original en la página web de La Opinión http://laopinion.com.co/demo//index.php?option=com_content&task=view&id=417854&Itemid=94

Cúcuta tiene su Salvador
Con el ruido ensordecedor de la victoria o el silencio sepulcral de la derrota, Manuel Salvador Sánchez pasa las horas dentro del camerino del Cúcuta Deportivo. Bien sea en el estadio General Santander o en donde jueguen, este cucuteño, de 55 años de edad, es el encargado del vestuario rojinegro y es quien más conoce la intimidad del doblemente glorioso. Cuando las cosas no salen bien, él es quien aparece con un chiste, un comentario o una arenga para el equipo. Siempre con buen ánimo, Salvador es visto en el plantel como esa persona que puede ayudar a hacer amena una mala situación


Desde el 2005 cuando llegó al equipo, ‘el Chato’, como lo apoda la gente del fútbol, se encariñó con esta profesión y hoy en día se considera un hombre muy feliz y, sobretodo, muy afortunado por su trabajo. “Yo remontaba zapatos. Un día me  llamó Álvaro Vélez, presidente del equipo, a decirme que tenía un negocio para mí. Al otro día me citó en el estadio y apenas llegué me entregó la llave del camerino y me dijo: Salvador es todo suyo. Desde ese instante, mi vida cambió”. 



Con los nervios de ser primíparo en la utilería, pero con la tranquilidad de conocer el fútbol, ya que siempre jugó en el barrio, Salvador llegó a su primer día de trabajo. “Cuando entré  al camerino al otro día de ser contratado todo estaba patas arriba, muy desordenado. Fue emocionante ver las camisas del Cúcuta, yo duré mucho años soñando con tocar una de un jugador y de un momento a otro, gracias a mi Dios, tenía 22 en mis manos”.



Esos primeros días fueron increíbles, aunque rápidamente se dio cuenta cual era la realidad del equipo. Poco presupuesto, largas horas de viaje y malos resultados eran la constante en un plantel que llevaba ocho años enterrado en el infierno de la B. “Al principio era todo muy triste, el equipo estaba en segunda categoría y se pasaban momentos muy feos. Sin embargo yo le agarré amor a mi trabajo y empecé a disfrutar todo, por incomodo que fuera”. 



Entre sus primeros y más duros recuerdos se encuentra un viaje que hicieron al Valle del Cauca. Por falta de dinero, el equipo viajaba en condiciones muy precarias y cada quince días salía a recorrer el país en  incómodos y antiguos buses. “El viaje más largo fue uno a Tuluá, nos tocó sentarnos 22 horas  en un bus horrible, que se varaba a cada rato. Al otro día, sin muchas horas de sueño, estábamos jugando el partido, eran momentos difíciles”. 



Pero muy rápido, a los seis meses de haber llegado, el nuevo utilero empezó a disfrutar del renacimiento del equipo. A finales de 2005, el Cúcuta Deportivo ascendió a la primera categoría y Salvador hizo parte de ese plantel. “Cuando ganamos el ascenso estábamos felices por cambiar de categoría. Ahorita la B  ha mejorado mucho, pero en esa época era muy duro. Los viajes, los hoteles, todo era en condiciones muy precarias”.



Lo más curioso de esa experiencia fue el hecho de convertirse en el amuleto de buena suerte del cuadro motilón. Jugadores, cuerpo técnico y directivos empezaron a ver a Salvador como cábala y rápidamente se lo hicieron saber.  “Todos me decían  que yo fui el que traje la suerte luego de nueve años de malos resultados. Es que yo llegue y en poco tiempo  ganamos la B, luego la A y para completar tuvimos una gran actuación en la Copa Libertadores. El presidente también me lo dijo, fue algo muy emocionante”·

Foto Juan Pablo Cohen/La Opinión

El título de 2006 y la libertadores


Sin duda, el recuerdo más presente que tiene ‘El Chato’ en su cabeza es de la noche del 20 de diciembre de 2006. Ese miércoles, el equipo motilón logró su único título en la primera categoría del fútbol colombiano y él estuvo ahí, no se perdió ni un segundo de la celebración. “Yo lloraba sin poder parar, ese momento es lo más lindo que me ha pasado en mi vida. Cuando entré de vuelta al camerino me senté en una silla y no podía parar de llorar, eran muchos sentimientos lindos los que pasaban por mi cabeza, fue un sueño convertido en realidad”.



Recuerda como si fuera ayer el momento del gol. No solo por lo que significó, también porque Macnelly es uno de los jugadores que más quiere y  con el que aún hoy conserva una linda amistad. “Yo me acuerdo que estaba parado detrás de cientos de policías y Macnelly anotó el gol. En ese momento me sentí más grande que todos ellos y sin pensarlo me fui corriendo a la cancha, nadie me pudo detener, la felicidad me hizo salir disparado de donde estaba, fue algo muy emocionante”. 



Aparte de la satisfacción personal, Sánchez sabía que eran muchos los cucuteños que se sentían orgullosos de él. El hecho de ser un hombre trabajador, que amaba su profesión, le dio muchos amigos en el fútbol y enorgulleció a todos sus familiares. “Para mi familia era increíble verme en la televisión, también saber que iba a viajar a un torneo internacional les producía mucho orgullo. Todo lo que me pasó fue un sueño familiar que se convirtió en realidad, todos se sentían muy orgullosos de mí”. 



Después de haber obtenido su segundo título con el equipo, en la B y en la A, al Cúcuta le correspondió jugar un torneo internacional. Salvador, emocionado por una nueva experiencia alistó sus maletas y, con nervios por salir del país por primera vez, se embarcó rumbo a varios lugares donde jugaría el equipo. “Recuerdo los primeros viajes en Copa Libertadores. 



Para mí era la primera vez y yo sentía algo de susto. Menos mal Robinson Zapata y Rubén Bustos ya habían viajado en Copa con el América y ellos me ayudaron con todo. Recuerdo mi tensión en inmigración, pues nos demoraron mucho y yo pensaba que nos iban a robar el equipaje, fue un susto muy grande”. 



Uno de sus mejores recuerdos de esta experiencia fue en Brasil, cuando enfrentaron al Santos. “El utilero de el equipo brasileño me llevó una tula gigante y me dijo vamos a cambiar. Yo le dije que nosotros no teníamos tantas cosas para regalar y él me dijo que no importaba. Me puso una tula en el piso y me dijo que me podía llevar lo que quisiera. Esos recuerdos todavía los guardo”.


Lo que le ha dejado el fútbol


Luego de más de ocho años en esta profesión, en la que se encarga de toda la indumentaria del equipo y de los caprichos de los jugadores, Salvador Sánchez sigue siendo feliz con lo que hace y disfruta cada minuto de su trabajo. En ese tiempo, son muchas las experiencias y vivencias que ha tenido y son demasiados los amigos que le han quedado en el deporte más popular del planeta. “Yo he tenido amistad con  muchos jugadores, pero a mí el 2006 me marcó. Robinson Zapata, Blas Pérez, Lin Carlos Henry y Macnelly Torres son amigos que me quedaron para toda la vida, todavía hablamos seguido y cuando podemos nos vemos”. 



Dos personas han marcado su vida. Jorge Luis Pinto, entrenador del equipo durante varios años, y Macnelly Torres, volante del cuadro motilón, son esos seres humanos a los que nunca olvidará y a los que considera mucho más que amigos del deporte. “Pinto es como mi segundo padre, el me aconseja siempre y me estima mucho, tenemos una relación muy bonita. ‘Mac’ es un hombre inigualable. Recuerdo que cuando duramos cinco meses sin recibir el sueldo él me ayudaba. Ellos me quieren mucho a mí y a mi familia”. 



Sin duda, son muchas las experiencias que ha tenido. Pero hay dos que lo marcaron. 



La primera, sucedió el único día que cometió su más grande error siendo utilero del equipo. “Mi peor momento fue un día que dejé los buzos de arquero en el hotel. Nosotros llegamos al Campín y teníamos que jugar muy pronto y no tenía las cosas listas. El técnico era Pinto y yo no sabía cómo decirle pues él tiene un temperamento muy fuerte. Menos mal ese día Santiago Santos me ayudó y fue en un carro a recogerlos”. 



La segunda, ocurrió en el avión que llevaba al equipo a Ibagué, para jugar la final contra Tolima. Es una historia que no olvida, pues en ese momento le parecía increíble que un técnico le pidiera algo así. “Cuando íbamos viajando, el profesor Pinto me llamó en el avión y me dijo: Salvador cada vez que pueda se tienen que meter a la cancha para parar el partido. Yo no quise abandonar la puerta entonces fue el burrito el encargado de hacerlo, él se metió varias veces hasta que la policía se lo llevo. Ahí me di cuenta que el fútbol era mucho más que once contra once”.



Salvador sigue disfrutando de su trabajo y es uno de los que más tiempo lleva en el equipo. Ya son ocho años en este puesto  y, por lo que parece, serán muchos más. “Yo le tengo mucho amor a esta profesión, soy feliz y con esto puedo mantener a mi familia. A pesar de que este es  un arte que muchos no valoran, para mí el utilero es pieza fundamental dentro de un equipo de fútbol. Aquí seguiré siendo feliz mientras me lo permitan, nunca he pensado en tirar la toalla. Desde que en el equipo quieran, habrá Salvador para rato”.

Recuerdos de la Copa Libertadores de América

A proposito del arranque de la Copa Libertadores de América, ayer, se me ocurrió hacer este post con algunos recuerdos que tengo del torneo de clubes más importante del continente. 
La verdad, aunque no discuto a quienes dicen que la Liga de Campeones de Europa es el mejor torneo de clubes del mundo, para mí la Libertadores es un campeonato tremendo. 

La historia, los equipos coperos, la garra suramericana y las eternas rivalidades, hacen de esta competencia un manjar para quienes nos sentamos año tras año en busca del mejor banquete futbolero de la zona.

Como colombiano, tengo muchos recuerdos de esta Copa. Aunque no recuerdo la  que ganó Nacional en 1989, por tener solo tres años, ni la obtenida por el Once Caldas en 2004, porque vivía en Canadá y no la pude ver, tengo gratas memorias de las ediciones de 1995 (Nacional subcampeon luego de perder con Gremio de Porto Alegre), 1996 (América de Cali subcampeón al perder con River Plate), 1999 (Cali subcampeon al perder con Palmeiras), 2003 (América de Cali e Independiente Medellín semifinalistas) y 2007 (Cúcuta semifinalista). 

Sin duda, el mejor capitulo que tengo grabado en la memoria de dicha competencia es la participación del 'Doblemente Glorioso' Cúcuta Deportivo, que en su primera Copa llegó a meterse entre los cuatro mejores del continente. Recuerdo como si fuera ayer el día que quedamos eliminados. Esa noche, la terminé quemando afiches de Boca y con un dolor en el alma tremendo. Hoy en día, me arrepiento pues extraño esos afiche. Pero el sentimiento de hincha es algo que no se puede controlar. 

Aparte de las memorias, tengo estos recuerdos físicos del torneo suramericano. Todos unas reliquias. 

Cortuluá 2002
Esta camisa fue con la que Cortuluá enfrentó a River Plate la edición de este año. Su historia es bastante particular, ya que el patrocinio de corona resultó ser una estafa. La anécdota completa de esta prenda puede leerla en el post Camisas del fútbol colombiano. Según me han dicho, este número lo usaba Rubiel Quintana. 

Cúcuta Deportivo 2007
Aunque Joe Luis Raguá fue suplente en Montevideo, y no jugó, esta prenda, que fue la que llevó para ese partido, la guardo con gran cariño pues es del equipo de mi alma y además es manga larga, algo poco común en las camisas del equipo rojinegro. 

 Cúcuta Deportivo 2007
Blas es de esos ídolos que no se olvidan. Esta prenda, fue con la que el panameño jugó en Porto Alegre, frente a Gremio, en aquel recordado partido en el que el Cúcuta empató 0-0 con el cuadro brasileño. 

Cúcuta Deportivo 2007
Camisetototota. Así es. Esta prenda de Rubén Darío Bustos ha hecho que más de una vez se me abran las agallas, pues me han ofrecido mucha plata por ella. Incluso, el mismo jugador me ofreció una gran suma de dinero, que por supuesto, y por el amor al equipo, rechacé. Fue con la que jugó frente a Toluca, en México, en donde el cuadro motilón cayó derrotado 2-0 a mano de los mexicanos pero avanzó a los cuartos de final de la competencia debido al 5-1 en la ida jugada en el estadio General Santander. 

Toluca 2007
Esta camisa se comió cinco goles. Carlos Morales, titular en dicho partido, que fue el primero en el remodelado estadio General Santander, la usó esa terrible noche en la que el once mexicano se fue goleado. Debo decir que ese día estuve en el estadio. Me pegué, por amor al equipo, un viaje en bus por más de 15 horas para ver el partido y apenas salí me volví a montar al bus. Los cinco goles pagaron cualquier esfuerzo. Y eso que empezamos perdiendo con gol de Ignacio 'Nacho' Scocco. 

Nacional de Montevideo 2007
Aunque Marcelo Tejera, dueño de esta prenda, no jugó contra el Cúcuta en el juego de ida de los cuartos de final de la Copa, con esta camisa fue al banco de suplentes. 

Boca Juniors 2007
Este fue un regalo que me hizo Salvador Sánchez, utilero del Cúcuta, el día que fui a hacerle una entrevista para el diario La Opinión de Cúcuta. Fue con la que Jesús Dátolo calentó la banca en la Bombonera, en donde luego de caer 3-0 frente a Boca Juniors, terminaron las ilusiones del equipo rojinegro en la Libertadores. 


 Santos F.C. 2008
A pesar de que Alemao era muy joven en esa época y no era titular, con esta prenda estuvo a la espera de poder ingresar al campo de juego en el General Santander. 


Caracas 2009
Las camisas de los jugadores de Norte de Santander me enloquecen. Esta es una de ellas. La usó Jaime Bustamante en la edición 50 de la Copa Santander Libertadores. Lo mejor, es el parche conmemorativo por el aniversario del torneo. Y claro, la propaganda de Polar y Diablitos Under Wood, clásicos para cualquier habitante de la frontera colombo-venezolana. 

Jorge Wilstermann 2011
Mi amigo Luis 'Morumbí' Zapata tuvo este detallazo conmigo. Un día, me hizo llegar a mi casa esta prenda, que fue con la que jugó la Copa del 2011 con el equipo boliviano. Fue imposible encontrar foto, pero seguro algún día la conseguiré con 'Lucho'. Además de todo, está firmada con dedicatoria especial. 

Cúcuta Deportivo (Hincha)
No la podía dejar por fuera. Es, junto a la Adidas de 2011 de Colombia, la única que uso. Esta me la pongo cada vez que viajo al exterior y tengo fotos increíbles en algunos lugares del mundo con la rojinegra. Además, la use cada una de las noches en que el Cúcuta Deportivo jugó en la edición del 2007. Esta si es la prenda del recuerdo.