Mí colección

martes, 4 de marzo de 2014

Café-Bar El Banderín

Me perdonarán el desorden con los espacios entre párrafo y párrafo, pero Blogger me vuelve loco. Luego de dos horas intentándolo no lo logré cuadrar.

Esta es la dirección del lugar en Buenos Aires. Guardia Vieja 3601, esquina con la calle Billinghurst. 



Este trabajó lo hice para el Diario La Opinión de Cúcuta, en Buenos Aires, al año pasado, cuando fui a cubrir el partido Argentina-Colombia, de las eliminatorias a Brasil 2014. Las fotos son todas de mi propiedad.

El Café-Bar El Banderín, ubicado en la intersección de las calles Billinghurst y Barrio Viejo, en el barrio Almagro, en Buenos Aires, es un lugar que habla por sí solo. 



Fundado por Don Justo Riesco, un antiquísimo portón de madera abre el local a un mundo que gira alrededor de una pelota: ‘La Pecosa’. De sus paredes, como en cualquier casa familiar,  cuelgan cientos de recuerdos de más de 90 años de historia. Abierto en 1923, en una clásica casa bonaerense, el negocio comenzó en realidad siendo bar por una entrada y tienda de barrio por otra.
Llamado El Asturiano, funcionó con ese nombre hasta principios de los sesentas, cuando pasó a llamarse El Banderín. Don Justo, cansado de laborar, le dio paso a su hijo Mario, para que lo atendiera y se pusiera al tanto del negocio.
Mario, quien no quería seguir estudiando, comenzó así su trabajo. La creciente clientela de hinchas de fútbol hizo que el lugar se convirtiera pronto en epicentro de tertulias alrededor del deporte más hermoso del mundo. Souvenirs de equipos, en especial banderines, terminaron por darle la identidad futbolística que hoy tiene el negocio, el mismo que nunca estuvo pensado paras ser el obligado refugio de aficionados que es hoy.
Los primeros banderines fueron enviados por amigos de Mario emigrados al Viejo Continente, específicamente a Austria y España. Con el paso de los años esto se volvió una costumbre y el café-bar comenzó a recibir regalos de todas partes del globo terráqueo.
Medio siglo después, en las cuatro esquinas de esta tradicional casa porteña, cuelgan más de 500 banderines. Otros 600 están guardados para facilitar una rotación que hace imposible que un equipo repita el honor de ser exhibido en las paredes de este café-bar.
Silvio (Es el que se ríe a mano izquierda en la foto que viene), quien atiende el lugar hoy en día, es el nieto de Justo. Mario, su padre y quien lo administró hasta su retiro por recientes problemas de salud, fue quien lo saturó con tanto fútbol. Por tal razón, su hijo Silvio no es tan fanático como podían ser su padre o su abuelo, que daban la vida por River Plate. Su sueño, es que su hijo sea quien se quede con el lugar, lo que daría paso a una cuarta generación de propietarios. 





Pero más que un café, un bar o un negocio comercial, El Banderín es una tradición familiar, un punto de encuentro para viejos conocidos, una caja de recuerdos, un lugar donde no se juega fútbol, pero donde se vive, se siente, se respira.


Piezas de colección

Cuando le pedí el favor a Silvio de que me mostrara los mejores banderines, él, muy atento y orgulloso de la costumbre familiar, salió de la barra y dedicó unos minutos de su trabajo para contarme las historias que más recuerda, pues a pesar de que sabe muchos detalles sobre el lugar, hay cosas que no tiene en su mente.

Para empezar, me enseñó los banderines austriacos que le mandó el amigo de su padre. No son muy conocidos, es verdad, como sí lo son los que me mostró exhibidos en dos cuadros, cada uno con 6 banderines de la Liga española, entre los cuales están el Atlético de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Elche, Espanyol, Celta y Athletic de Bilbao.

“Debés ser colombiano ché, vení”, me dice al reconocer mi acento extranjero, para luego mostrarme los banderines del Cali, Junior, Millonarios, América, Nacional, Pasto Medellín, Sporting de Barranquilla, Bucaramanga, Cali y Once Caldas, pero no el del Cúcuta Deportivo, el gran ausente de su colección.




Se lo quise prometer, pero en mi vida he visto pocos. Los pocos que hay, obviamente de colección, no se venden ni se cambian. Los de los equipos de Colombia le fueron enviados por un colombiano que estuvo en su café hace algún tiempo.

También me mostró los más raros. Uno, es de un equipo de Israel. Los otros dos más curiosos, son unos de Boca y River que le enviaron desde Rusia, hechos en ese idioma. Lo particular de esta colección, es que ningún banderín de los que está exhibido fue comprado. Todos son productos oficiales que han llegado provenientes de los clubes.




Cinco camisetas en la esquina del bar

“La de Claudio Pol Caniggia, del mundial USA 94. Con esta puesta, anotó un gol a Nigeria. “El Cani se la trajo a mi papá. Está firmada con dedicatoria. No te imaginás la locura de mi viejo”, dice orgulloso Silvio.

La Quilmes de River Plate se la hizo llegar el equipo campeón de River, en 1999. Está firmada por todos los jugadores y dice “De El último campeón del siglo... Para El Banderín”.

La Peugeot de River Plate. Esta tiene historia. Es la camiseta que usó Daniel Alberto Passarella en el penúltimo partido que jugó con el equipo millonario. “El ídolo de mi viejo era Daniel. Él se acercó y le trajo este recuerdo firmado y con una pequeña leyenda que dice Para Mario, con éxitos: Daniel Alberto Pasarella 08/10/09. No creés lo que eso fue en mi casa”.
La de Boca, de Philippe, dice Silvio, “es un simple recuerdo”. Un jugador de equipo xeneize, que solo jugó unos partidos y se fue, la trajo firmada por varios jugadores. Luego, fue a Huracán, a Suiza y se perdió en el fútbol.
Siguen y seguirán llegando recuerdos


La idea, es que el lugar continúe de generación en generación. Al fin y al cabo, Don Justo, antes de morir en 1991, firmó documentos para que la cuadra donde está el lugar no pueda ser alterada por la construcción de edificios.
Los banderines y recuerdos seguirán llegando y el éxito del negocio está garantizado. Después de 90 años en el mercado, es un referente de los cafés de la ciudad.

Ahora, todo depende de Agustín, bisnieto de Justo. Hoy en día tiene 13 años y ya piensa con quedarse con el lugar. “Lo más seguro es que eso siga por siempre. Es un orgullo de la familia, del barrio”, concluye Silvio.








video


4 comentarios:

  1. Lllego de casualidad a tu pagina, soy coleccionista de banderines y algunas camisetas tengo. Felicitaciones por el trabajo que haces, realemente el cafe El Banderin es un lugar que todo futbolero tiene que visitar. Gustavo (si hay algun interesado en intercambio: lechape@hotmail.com)

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  2. Lo invito a visitar el blog http://sportingfcdebarranquilla.blogspot.com.co/ y le agradezco si tiene un banderín o algún recuerdo gráfico del Sporting de Barranquilla para montarlo al blog. Saludos

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  3. Lo invito a visitar el blog http://sportingfcdebarranquilla.blogspot.com.co/ y le agradezco si tiene un banderín o algún recuerdo gráfico del Sporting de Barranquilla para montarlo al blog. Saludos

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  4. Hola,
    Intercambio bufandas de futbol.
    Facebook : Football scarves collection Israel

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